sábado, 30 de abril de 2016

LA RELIGIOSA de DENIS DIDEROT


Buenos días, hoy os traigo una nueva reseña de mi inestimable colaborador, Carlos González-Llanos 

CRÍTICA 
Cuando cojo unos cuantos libros que acabo dejando más pronto que tarde, (yo ya soy de los que margino un libro en cuanto noto que no me aporta nada), tiendo a refugiarme en los mejores periodos de la historia (hablo desde el punto de vista cultural); y, precisamente, uno de los mejores periodos es la ilustración, ese movimiento tan espléndido y fantástico que consiguió liberar a Europa, o parte, del ostracismo cerrado, fanático y cruel al que los estáticos estamentos sociales y religiosos habían dirigido, engulléndola como si de un manjar se tratase.
Diderot tuvo varios hermanos. Dos de ellos acabaron metidos de lleno en la Iglesia, uno como canónigo y la otra como monja; y Diderot, hombre culto, atrevido e inteligente, pudo comprender de primera mano el sufrimiento de su hermana. La religiosa, obra basada o no en la vida de su hermana, cosa que no sabremos nunca, narra la historia de una joven mujer obligada a introducirse en un convento y destinada a llevar una vida que no desea. Su padre (hombre que duda de su aportación a la creación de la muchacha), su madre y sus hermanas, sumemos los cuñados también, deciden que lo mejor para la chiquilla es ser internada de por vida, all the life, allí donde no pueda opinar, molestar, preguntar y, sobre todo, coger un solo penique de la herencia familiar. Pronto, la joven renegará del tipo de vida que le espera, pero, como no tiene la suerte de haber nacido en otro momento de la historia y el aislamiento mental al que la someten es bestial, no le quedará más remedio que mantener una lucha diaria contra un destino que odia.
La religiosa, en su primera parte, narra la tortura psicológica a la que someten a esta persona. El libro es cruel, pues saca lo peor del ser humano, su mala voluntad, la perversión fácil de la inocencia; y se narra en primera persona de un modo desgarrador, creíble.
La religiosa, en su segunda parte, se convierte en un libro más suave, erótico, perverso desde los ojos de la época, pues se tratan amores “impuros”, lésbicos, y una corrupción de la juventud por parte de la experiencia. Quizás, donde antes veían la perversión, hoy vemos un amor dulce o, incluso, inocente (al menos por parte de la joven). Cada uno puede mirar con sus propios ojos y montarse su propia opinión.
En cualquier caso, este libro (al que persiguió la censura hasta el siglo XX) es un ataque al funcionamiento de los conventos en el siglo XVIII. Que no a la religión, que queda impune, pues Diderot, en contra de lo que pensé al iniciar el libro, no ataca las creencias de nadie. Está muy lejos de ello. Incluso llega a confirmar que hay personas capaces y perfectas para vivir en ambientes de este tipo. Solo se dedica a narrar (y criticar) la vida de una persona y su total desesperación dentro de un convento en el que no quiere estar. Las torturas a las que la someten y la persecución que sufre… y no digo más, que ya he dicho demasiado.
Libro recomendado.  


SINOPSIS

A Suzanne Simonin no le espera el matrimonio, ni la vida acomodada de sus hermanas. A Suzanne Simonin sus padres le reservan la clausura de un convento. Empobrecido tras las generosas dotes concedidas a las dos hermanas mayores —y sin garantías de su paternidad—, el señor Simonin obliga a Suzanne a tomar los hábitos pese a su absoluta falta de vocación.
Como si de una larga carta de Suzanne Simonin se tratara, Diderot presenta en primera persona las torturas que la convención y el fanatismo imponen a una joven novicia contra su voluntad. Terrible sátira de los conventos, Diderot describe en esta novela situaciones y acontecimientos que la prensa católica de la época no ocultaba y que alcanzan una intensidad inimaginable.



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